Lo sabía, en un futuro, las máquinas nos podrán amar.
A pesar de que ellas sean nuestra creación, para mí, las máquinas son más perfectas que nosotros.
La investigadora de inteligencia artificial Hooman Smanani del Laboratorio de Robótica Social de la Universidad Nacional Singapur ha creado un robot capaz de procesar las mismas sensaciones que sienten los humanos cuando sienten amor. Con el nombre de “Lovotics”, la investigadora recrea en este robot las sensaciones de cariño, celos (si la persona prefiere a otro robot), felicidad y odio. Esto es posible gracias a la creación de un sistema que emula el comportamiento de las hormonas humanas oxitocina, dopamina, seratonina y endorfina, las cuales que permiten a los humanos actuar de manera diferente cuando están enamorados.
Hasta el momento la investigadora ha creado un robot que más se asemeja a una esponja de baño que a otra cosa. Este robot es capaz de sentir las caricias de su dueño y representa sus estados de ánimo encendiendo luces LED de varios colores, además de emitir sonidos diversos. Imaginen un R2D2 de Star Wars con sentimientos.
Estos nuevos descubrimientos sin duda son impresionantes, ya que demuestran hasta qué nivel es posible imitar los comportamientos humanos cuando tienen sentimientos de ternura y afecto hacia otra persona, pero para que un robot pueda sentir amor será necesario mucho más que eso. El amor implica demasiadas cosas que los robots de ahora todavía no son capaces de comprender (¡incluso muchas personas no son capaces de comprender!) y está en un nivel que la ciencia no podrá replicar hasta que se implemente un sistema cerebral que pueda manejar en más aspectos el concepto de amor. Es la historia de nunca acabar entre la ciencia y el amor, una historia sin duda interesante.
Para terminar les dejamos con los vídeos que muestran cómo funciona Lovotics:
A pesar de que ellas sean nuestra creación, para mí, las máquinas son más perfectas que nosotros.
La investigadora de inteligencia artificial Hooman Smanani del Laboratorio de Robótica Social de la Universidad Nacional Singapur ha creado un robot capaz de procesar las mismas sensaciones que sienten los humanos cuando sienten amor. Con el nombre de “Lovotics”, la investigadora recrea en este robot las sensaciones de cariño, celos (si la persona prefiere a otro robot), felicidad y odio. Esto es posible gracias a la creación de un sistema que emula el comportamiento de las hormonas humanas oxitocina, dopamina, seratonina y endorfina, las cuales que permiten a los humanos actuar de manera diferente cuando están enamorados.
Hasta el momento la investigadora ha creado un robot que más se asemeja a una esponja de baño que a otra cosa. Este robot es capaz de sentir las caricias de su dueño y representa sus estados de ánimo encendiendo luces LED de varios colores, además de emitir sonidos diversos. Imaginen un R2D2 de Star Wars con sentimientos.
Estos nuevos descubrimientos sin duda son impresionantes, ya que demuestran hasta qué nivel es posible imitar los comportamientos humanos cuando tienen sentimientos de ternura y afecto hacia otra persona, pero para que un robot pueda sentir amor será necesario mucho más que eso. El amor implica demasiadas cosas que los robots de ahora todavía no son capaces de comprender (¡incluso muchas personas no son capaces de comprender!) y está en un nivel que la ciencia no podrá replicar hasta que se implemente un sistema cerebral que pueda manejar en más aspectos el concepto de amor. Es la historia de nunca acabar entre la ciencia y el amor, una historia sin duda interesante.
Para terminar les dejamos con los vídeos que muestran cómo funciona Lovotics:



